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jueves, 1 de marzo de 2012

"Lluvias que caen en noches oscuras"



La ansiedad se come mi corazón profundo,
atrapado en la funesta red de una araña,
como una burbuja en  la faz del silencio,
con la carga pesada de mirar cada mañana.

No tengo manos
No tengo pies
No tengo dientes
No tengo boca
No tengo genitales
No tengo ojos
No tengo cuerpo

En la noche mas oscura te regalaré una flor de brea,
y en mi entierro profundo colocaré una canción que dirá:
¡¡Tic tac!! ¡¡Tic tac!! una bomba de tiempo hizo explotar mis huesos.
Me pondré una toga con harapos y miraré al mar;
estaré sentado ante la luna estelar,
regalándome siempre su tormentosa afrenta,
su regalo será la lujuria de tonos grises y de arreboles,
de oscuras palpitaciones y vaginas húmedas.

De piel y de sombra será la morada,
de los dioses y los poetas que llorarán la larga existencia,
esperando que la dicha se refugie con la voz de un trueno,
para escapar en un laberinto de perversión y lúgubres sueños.

¿Que dirá la lluvia que cae cada noche?
Tomaré tu cintura para desplazarla hacia mi cuerpo de robles rotos,
acariciaré tus piernas abiertas y las haré mías, compactas, magistrales,
cósmicas y profundas,
y aunque la lluvia no llegue jamás por estos valles,
aún así te esperaré con ansias para hacerte mía.

Todo acabará en un rayo, en luces verdes, en un oculto rostro feo,
como el mío, agrietado como roca que se esconde bajo el mar.

Erick Rodríguez A.


Recomiendo leer; escuchando este bellísimo tema de My Bloody Valentine.

Ella habla


Despiértame cuando esté en el mar,
despiértame cuando el silencio ya no vea tu agria boca..
despiértame cuando ya no estés conmigo,
despiértame cuando tu cuerpo desaparezca.

Me retrato en tu pintura, en tu foto de papel y en tu cuerpo de ceniza.
!!Oh no maldita sea!! Pero eres radiante... te veré y esa es la desventura depresiva.

Erick Rodríguez A.

viernes, 27 de enero de 2012

Cuando al río lleguen...

 

Cuando al río lleguen los amores perdidos,
miraré con locura tu vestido azul.

Cuando al río lleguen los cariños pasados,
me daré cuenta que conmigo tú ya no estás.

Cuando al río lleguen tus quejidos amorosos,
me volveré un loco y no querré vivir más.

Cuando al río lleguen las cartas del pasado,
podré ver las señales de tu olvido fugaz.

Cuando al río lleguen noticias que estás con el hombre que supongo,
ya me daré cuenta que de este mundo me he de marchar.

Cuando al río llegue aquel inesperado silencio,
sabré que llego el día que tu amor se olvidó de mí.

Erick Rodríguez A.

lunes, 26 de diciembre de 2011

"De ti y de aquel hombre suertudo"



El hombre infame que tiene tus caderas
rompe mi cuello y lo vuelve cristal,
me dibujo permeable y me vuelvo ceniza,
para que la agonía de tu cuerpo ya no me haga llorar más.

Tus ojos café y tu piel como lana;
suave, recia y blanca, imposible de tocar,
escucho tu voz que es como un sueño
y mi vida incauta se vuelve a desmoronar.

¿Porqué dedico mis horas a describir tu belleza,
si al volver a la vida tu me la vuelves a destruir?

Podrás decir que soy un loco, tonto, maldito e ingenuo,
pero la verdad de mi vida es que la locura la inventaste tú.

Manos de cera, ojos que vuelan, demacrada sonrisa de destrucción humana...
¡¡Tu esposo maldito que te regala la dicha, es el ente miserable que destruye mi vida!!

¿Donde te forjaste mujer maldita? pues el demonio te hizo para ya no poder vivir más.
¡¡Oh hombre suertudo que tu vida se vuelva niebla!! pero...
¿puedes regalarme un poco de tu mujer sublime?

Pobres de mis huesos que se quiebran cuando te veo,
y pobre de mi corazón que no tiene perdón del Altísimo,
pobre de mis suspiros que ya son como ojalata,
pobre es mi pena que ya no puede resucitar.

Erick Rodríguez A.

sábado, 1 de octubre de 2011

Letra idiota



Me voy a hacer sombra para congelar tus colores muertos
¿porqué llamas al desamor? dice la voz cruenta.
Es que yo soy un espejismo y sólo a ti te tengo, respondo.
Voy a perder el alma y mi sexo aberrante se pudrirá de negrura,
es que así estoy vivo, y así pierdo la calma,
pues me hace sentir como en una penalidad.
Lo único que me queda son las sombras de los árboles,
escurridizos, latentes, jactanciosos,
ellos sólo me hablan, y mi mente que peregrina como estrella
y como astro del olvido,
provoca en mí las mas grandes frustraciones.

¡¡Pensé que me engañabas!!! ¡¡pensé que me mentías!!
Ahora si lo haces, todo sera culpa mía.
¡¡Oh dioses de la entraña pálida!!! Son temblores en mi corazón.
Soy el niño mas niña,
pues soy violento pero también sádico,
dulce y como maquina destructora.
El crepúsculo no existe,
se ha apartado de mis ojos petrificados
y las manos muertas se han forjado en cuerpo sucio;
en jadeantes martirios de inestable armonía. 

¡¡Oh señorita agonía que bellas te ves hoy!!
Despertaste, vomitaste y te dormiste,
como culpa por el martirio de la niña,
como pena por no tenerte hoy.
como espíritu maligno que absorbe la carne,
como desgracia opulenta que toca mi puerta cada mañana,
como aquel ángel de la muerte;
 que visitó y asesino al niño incircunciso. 

¡¡Tu no sabes qué ha pasado por mi mente señorita de cristal!!
Quizás, debería haberme pegado un tiro cuando vi tu cuerpo ya lejos,
desmayado, acongojado, joven;
casi virginal, con tus pétalos abiertos,
cuando yo era un niño, cuando yo era un soñador,
cuando yo tenía ganas de ser el joven loco.
Los miedos adolecen, pues soy un púber
con nostalgia, con pesadillas, con melancolía,
con ilusiones de bellas sonrisas y manos tibias,
que recorren y aprietan a mi espíritu agobiado.

¡¡Pero no!! ...
sólo encontré la desesperación y mi cráneo vuelto rojizo.
Mi exoesqueleto muestra la lengua de un beso con cólera,
sintiendo la soledad de un mundo presentado como vacio y casi calmo,
en la luz de los ojos infantes.
en la alquimia demoledora de mis venas;
me volví como yugo en la masacre del fuego y en el carbón asfixiante.

¡¡Oh mundillo infame, rápido, loco, maloliente, lleno de miedos!
¿para que sentir, sino vivo en alegres praderas?
si mis miembros laten como pecado no redimido,
¿para que vivir si la locura al final, será mi profecía?
Oh, Dios ha hablado por mí esta noche,
y su espíritu sepulturero ha cavado la tumba de mis placeres;
pues soy como ladrido de noche, como grito en el ocaso,
como alborea ploma, como reloj que cuenta sus minutos para estallar,
para ser el peor de los regalos de una naturaleza imperfecta,
de un nervio que explota entre las salivas de mi garganta ,
de mis paredes de odio y de tu marchito amor desganado,
pues me dejarás en mis habitaciones amalgamadas, solito.
Malvada mujer que no haces cicatrizar mis heridas de litio.

Erick Rodríguez